Discurso del Lic. Carlos Ernesto Gonzales de la Lastra

Acciones necesarias a tomar con respecto al Registro de Buques Panameño

 

Si hablamos de historia patria, ciertamente el registro panameño de bandera es parte del nacimiento de nuestra patria.  Creado hace ya casi 100 años, este fue oficializado en 1917 y formalizado jurídicamente en 1925 mediante la ley 8 del mismo año.  A través de los años ha sufrido cambios trascendentales en la década de 1980 con la creación de la Dirección de Consular y Naves, luego en 1998 cuando se crea la Autoridad Marítima de Panamá y se unifican las actividades marítimas en una sola institución formándose la Dirección General de Marina Mercante, y más recientemente en el 2008 con la creación de la Ley General de Marina Mercante.

 

Cambios transcendentales a través del tiempo han modificado la forma y estructura gerencial de este importante negocio nacional, el cual nos posiciona de forma importante como primera flota del mundo, miembro del comité A de la Organización Marítima Internacional, y como un centro de actividades marítimas al servicio del mundo.

 

Este negocio del que todos en esta sala hemos formado y formamos parte, tiene un conjunto de características que por los últimos 20 años han tenido un efecto positivo y negativo en su desarrollo.  Es este, un sistema de registro abierto, con un bajo control del Estado, con una delegación en inspección y certificación a Organizaciones Reconocidas, y con determinados servicios proveídos por clasificadoras, autoridades de cuentas de radio y brokers no regulados.  Que se respalda en una plataforma administrativa de oficinas consulares y oficinas técnicas.

 

Cabe destacar que desde su creación a principios del siglo pasado, este se administra bajo un esquema que involucra la participación directa de los consulados como proveedores de los servicios en el exterior.  Con este esquema tanto en la lay fiscal como algunas otras leyes especiales, los consulados se encargaban de proveer las certificaciones, las patentes y realizar el cobro de los impuestos y tasas que se pagan por razón del abanderamiento.  Hasta hace un gobierno, estas oficinas han sido objeto de críticas, en razón de los cobros que se ejecutaban en exceso y sin ningún control, estableciéndose cargas monetarias a los usuarios y detenciones injustas que trajeron como consecuencia reclamos de naturaleza judicial, casos penales e incluso el establecimiento de algunas regulaciones para limitar o evitar los abusos producidos por funcionarios consulares.

 

Cabe señalar que estos excesos, en el año 1990 generaron el Decreto de Gabinete 75 de 1990 que establecía una serie de incentivos  en materia de recaudación, de tal suerte que se permitiera que a mayor recaudación mayor cantidad de incentivos de remuneración para los funcionarios consulares.  En la actualidad las actividades de promoción del registro, no es desarrollada de una forma sistemática, ni se gasta gran cantidad de recursos en contactar a usuarios a través de medios promocionales independientes.  Esta última labor la ejecutan tanto los funcionarios consulares, o en sus funciones públicas los abogados que en su función de registrar o auxiliares de registro, utilizan sus propios recursos para el abanderamiento, permitiendo ahorrarle al Estado el pago de una campaña de promoción, y no está de más decir que este requiere entonces de un abogado, o sea de ustedes, para que actúe como agente residente.

 

Si hablamos de cifras, en la actualidad, según cifras oficiales, el registro de buques ha crecido de manera estable hasta el año 2015.  Las Toneladas de Registro Bruto han aumentado considerablemente con la entrada a la bandera de unos últimos colosos con gran capacidad de carga pero pagando un precio irrisorio por nuestro pabellón.  En estos últimos años ha habido una desaceleración en la cantidad de naves que ingresan el registro, manteniendo un crecimiento estable.

 

En este negocio, la competencia no da tregua; hoy en día, a la fecha registros como Isla Marshall, Liberia, Bahamas, entre otros, proveen un servicio más expedito, lo que coloca a Panamá en una fuerte competitividad.  Lo cual ha ido deteniendo el crecimiento de la flota hasta congelar el crecimiento en los últimos tres años a aproximadamente 8,000 buques con 218.5 millones de Tonelaje de Registro Bruto a la fecha.

 

De acuerdo a algunos análisis que he realizado, esto se puede deber a que otros registros se han adaptado a las necesidades de los usuarios y a la facilidad de proveer ofertas y negociar servicios.  En la actualidad, el Estado tiene controles que no le permiten y no hacen flexible las negociaciones.  Aunque la flexibilidad sin controles posteriores es peligrosa y no es segura para los funcionarios y contribuyentes.

 

El recurso humano es insuficiente también y en algunos casos está mal remunerado.  La flota es grande y al estructura que la soporta es insuficiente, la cual trabaja con una sistematización también insuficiente.  Por ello se hace necesaria una modernización de los servicios pero no solo desde el punto de la Administración, sino con una innovación externa.  Lo anterior replica un sistema documentario tradicional, cubriendo la burocracia estatal.  Es necesario innovar desde un punto de vista de simplificación de procesos o mejores mecanismos de servicios.

 

Otro aspecto que no apoya el desempeño del registro es un sistema registral que financia el servicio diplomático y consular. No se contabiliza formalmente pero para que el servicio consular y diplomático opere, debe absorber de los ingresos de la flota aproximadamente en 30 millones de dólares anuales.

 

No, No debe causar impresión esta situación, porque el registro requiere de oficinas en el exterior para su funcionamiento; sin embargo, esta observación da pie a considerar que el Estado debe decidir en términos económicos, si es financieramente beneficioso para el Registro y viable este sistema o puede encontrarse uno más rentable y eficiente que permita a la administración marítima capitalizar, establecer fondos operativos, delinear políticas financieras y estrategias de negocios; además de evaluar la gestión de las oficinas en el exterior desde el punto de vista de su competitividad y rentabilidad.  Por ejemplo, si una oficina en el exterior, en lugar de retener fondos recaudados para su operación, pagara al Estado un derecho de franquicia por operar, el Estado ahorraría en gastos y ganaría tanto los ingresos como el derecho de llave por la participación de esa oficina o representación en el exterior.

 

Esto nos indica, que las decisiones de negocio no se hacen en función de la competitividad, eficiencia, rentabilidad y eficacia del negocio.  Existe una gran presión presupuestaria, se ve al registro como un ente de recaudación. Con limitaciones presupuestarias.

 

Una situación muy particular, es que la gestión presupuestaria del Registro de Buques se comparte con estructura de otras líneas de negocios marítimos.  En los últimos años ha habido constantes escándalos administrativos que han trascendido al exterior y existe una preocupación creciente por los efectos de la corrupción.

 

Las grandes economías no respaldaran nuestra ligera interpretación de seguridad marítima y cumplimiento de las regulaciones internacionales y la falta de transparencia y seriedad en las acciones de la gestión de administración registral.

 

Paralelo a ello, en cuanto a la competencia, otros registros no admiten brokers.  Panamá trabaja con intermediarios y con intermediarios de intermediarios que encarecen el servicio, incluyendo brokers, abogados, cónsules y ex cónsules que continúan participando en la actividad registral.

 

No hay una unidad formal que lleve un portafolio de clientes.  La actual estructura, por ejemplo, ofrece 3 ventanas (Dirección de Marina Mercante, Dirección de Gente de Mar y Dirección de Registro de Títulos de Propiedad e Hipoteca) que otros registros privados no tienen.  Es una desventaja para un servicio óptimo puesto que los usuarios tienen que acudir para registrar en una, para documentar a su gente de mar en otra y para registrar propiedad e hipoteca en otra.  Cada una con un criterio diferente, y aunque con algunos vínculos entre sí, cada una con objetivos diferentes.

 

La mejor muestra es el caso de requisitos que Panamá exige que otros registros han eliminado para documentar a la gente de mar.  Los usuarios deben acudir a instancias diferentes para que se unifiquen criterios que al final deberían ser uno solo.  Para otras administraciones marítimas, el servicio de registro es uno solo e incluye registro, gente de mar y títulos, al que se agrega el servicio corporativo.

 

La temida flota pesquera!!!, otro asunto es el de la participación de la flota panameña en la pesca.  Tramites de registro de buques en 24 horas en AMP, pero de licencias de pesca en ARAP por semanas, con falta de personal, capacidad de respuesta oportuna, requisitos adicionales que encarecen la actividad y servicios de monitoreo e inspección fuera de los estándares de la administración de registro de buques.  Se afecta no solo a los buques de pesca sino también a los de apoyo a la pesca, incluidos los de suministro de combustible, reefers, carga y descarga, remolque, etc.
Hasta el momento, el velo corporativo ha dificultado tener un registro real de propietarios y grupos económicos,

Hoy por hoy, no se ha hecho un estudio econométrico de la rentabilidad del registro ni una corrida económica que facilite, demuestre, sustente o proyecte decisiones relacionadas con los ingresos de la flota.

 

Tampoco existe un estudio formal que facilite, demuestre, sustente o proyecte decisiones relacionadas con la apertura, operación o cierre de las oficinas consulares y sus rentabilidades.  Se efectuó un estudio genérico que permitió la toma de decisiones para el cierre y reducción de gastos en oficinas consulares a finales de 2014, pero el mismo hay que actualizarlo para establecer parámetros que permitan determinar la rentabilidad operativa de cada oficina consular como sucursal del registro, si se justifica su operación, si hay en efecto incremento de ingresos en una determinada o es simplemente transferencia o movilidad de recaudos de un área a otra por diversas causas, incluyendo crisis económica, nuevos mercados, ineficiencia de servicios, etc.

 

Panamá, un gigante registral, no tiene una formal propuesta de mercadeo ni una estrategia comercial de un gigante registral.  Mucho menos tiene, el desarrollo de una imagen corporativa que aproveche el posicionamiento del registro panameño.

Benchmarking del registro es una necesidad.  Pero no podemos hacerlo nosotros mismos sino quienes asesoran a los registros de éxito.

 

La necesidad prima, de definir una estrategia de negocio del registro como política de Estado. Debe homologarse la misma política a nivel de Autoridad Marítima de Panamá, Presidencia, Ministerio de Relaciones Exteriores y Ministerio de Economía y Finanzas.

 

Señores, el modelo tradicional está agotado.  La tendencia mundial paso de la mera provisión de los documentos de navegación por parte de las Administraciones Marítimas a la participación de las administraciones marítimas en el negocio de financiamiento de la construcción, registro y operación de los buques.

 

Considero, que el financiamiento naval parece ser la clave del éxito de los registros emergentes dada la situación financiera de los mercados navieros.

 

En la actualidad, panamá no posee un link con los mercados financieros.  No provee fondos mutuales, ni equity funds para interesar, apoyar y enganchar los nuevos registros.  Solo hemos estado involucrados en el trámite de registro de las hipotecas, pero ignoramos como se financian las obras de construcción y operación de buques.

 

Repito, nos hemos quedado en el trámite documentario. Por eso es que los incentivos que podamos ofrecer no son tan efectivos. Y aun así, falta por definirse una política privada para estandarizar cobros y honorarios privados que hagan efectivos los incentivos estatales.

 

Es cierto, que las acciones de la Administración actual han sido medulares para evitar una fuga de buques de nuestro registro.

 

Entre las premisas de cambios para potenciar el servicio, están las siguientes.  Hay algunas propuestas de cambio de la estructura del sistema registral; un sistema ideal implicaría que la propia administración marítima se convierta en la directa proveedora de los servicios tanto en Panamá como en el exterior,  ello implicaría realizar los siguientes cambios:

 

  1. La Cancillería o el Ministerio de Relaciones Exteriores a través de sus funcionarios consulares y diplomáticos asumiría directamente el presupuesto de funcionamiento de sus propias oficinas y operaciones, excluyendo de sus funciones las funciones de naturaleza de Marina Mercante. Los cónsules y embajadores asumirían las funciones tradicionales que se ejercen en cualquier embajada del mundo lo que implicaría el desarrollo de las relaciones diplomáticas, el afianzamiento de las relaciones de carácter comercial y defensa de los intereses nacionales.

 

  1. La Autoridad Marítima de Panamá tendría sus propios funcionarios y oficinas regionales en el exterior asegurando la rentabilidad de la misma forma como ocurre con cualquier institución bancaria que establece sucursales en áreas operativas rentables financieramente donde se puede proveer un servicio de excelencia.

 

  1. La Autoridad Marítima de Panamá desarrollaría una plataforma de software robusta y lo suficientemente eficiente y previsora de la cantidad de los servicios que tengan que proveerse. Estableciendo sistemas que permitan incluso la política de paperless y un e-service de tal suerte que los clientes no tengan que asistir al consulado, puedan recibir sus servicios directamente en línea, puedan imprimir su documentación en sus propias impresoras sin tener mayor tipo de contratiempo y puedan a su vez pagar los servicios de abanderamiento o cualquier otro tipo de servicio conexo sin necesidad de acudir a una oficina de naturaleza “consular” o de la Autoridad Marítima bajo el nuevo rol.

 

  1. Los funcionarios que se pondrían al frente de estas oficinas serian funcionarios de naturaleza técnica, pueden las oficinas de la Autoridad Marítima de Panamá en el exterior asumir la planilla u obligaciones de naturaleza laboral que anteriormente tenían los consulados absorbiendo funcionarios de valía y con alta trascendencia en el campo de los servicios de marina mercante que permitan desarrollar actividades sin mayor tipo de trauma en el cambio.

 

  1. La Autoridad Marítima de Panamá proveería su propio presupuesto para este tipo de operaciones.

 

  1. Se eliminaría el incentivo del Decreto de Gabinete 75 de 1990 para los funcionarios consulares y para los funcionarios de la Autoridad Marítima de Panamá. Y la Autoridad Marítima de Panamá pagaría a esos funcionarios en el exterior un salario lo suficientemente alto o conveniente de acuerdo a la tabla de Naciones Unidas para permitir su vivienda y vida digna en el lugar del servicio y de sus familiares si alguien lo tenga.

 

  1. La Autoridad Marítima de Panamá incorporaría a través de software o de otros mecanismo de inteligencia de negocios, una política de “conoce-tu-cliente” para conocer quién está detrás de las estructuras de los servicios de marina mercante y puedan asegurar que no haya blanqueo de capitales, que se utilice el abanderamiento para cometer actos de naturaleza ilícito y que no se encuentren en naves ni navieros dentro de las listas de exclusión de criminales internacionales o personas vinculadas a delitos de narcotráficos, blanqueo de capital o tráfico de armas o de otras naturalezas prohibidas por los tratados internacionales.

 

Finalmente, agradezco su atención, y les comente que tengo gráficas y cuadros que podemos analizar juntos para proveer al país de una solución completa a este tema.

 

Sugiero que hagamos un taller, AMP, APADEMAR, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Economía y Finanzas, Contraloría y pongamos en marcha una estrategia país para el registro panameño.

 

Es hora de hacer algo damas y caballeros!!!

 

Estoy abierto a sugerencias, muchas gracias por su atención,

 

Junta Directiva

{+}

Noticias

{+}

Eventos

{+}

Afiliación

{+}
2014 - Asociación Panameña de Derecho Marítimo - APADEMAR